Y es que llevo ya unos días, tal vez semanas, que me llama mucho más tejer que coser. Debe ser cosa de este frío...
Así que un día entré a una tienda de lanas de mi ciudad (que aún tenía pendiente de visitar) y me di el gustazo. Sobre todo hubo una lana que me llamó. Fue amor a primera vista. Esos colores me atraparon. Y no pude salir de allí sin un ovillo en la bolsa.
Enseguida me puse en marcha y esto es lo que hice en un par de ratos.
No tiene ningún misterio. Montas los puntos que necesites, tejes a punto de arroz (si no sabes lo que es, en San Google encontrarás cientos de explicaciones), sin aumentos ni disminuciones, hasta darle la largura que quieras (o hasta que te quedes sin lana, como me pasó a mí), cierras el círculo y listo.
Creo que va a ser mi prenda para el cuello favorita de este invierno. Aunque estoy pensando en mejorarla con un forro amoroso de coralina... Todo se andará...
Con esta creación hecha por mí y para mí participo en RUMS por segunda vez este año. ¡¡¡Yupiiiii!!!




















